Mi amigo Sebastián

Esa tarde tenía todo el tiempo del mundo para filosofar con mi papá. Recuerdo que estábamos sentados en la sala del apartamento donde vivíamos en Barranquilla, Colombia. Se me ocurrió preguntarle sobre su infancia y me contaba que recordaba mucho a su amigo Sebastián. “Ese Sebastián y yo eramos traviesos”, me dijo entre sonrisas. Su mirada pícara antecedía su relato. “Nos gustaba corretear a las niñas y enviarles papelitos con mensajes de amor. A veces les ponían las quejas a la profesora; pero sabíamos que en el fondo les gustaba…

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