No voy a mirar atrás

Recuerdan La historia de Lot ,cuando es sacado de Sodoma por dos ángeles enviados del Señor que llegaron a advertirle a Lot que saliera de aquella ciudad pues seria destruida. Lot en medio de esa advertencia titubeó, a pesar de eso los ángeles lo tomaron de la mano y lo sacaron de la ciudad. 

Que asombrosa y enorme es la misericordia de nuestro padre, que aún cuando no queremos dejar cosas que nos hacen daño, él nos toma de la mano y nos libra del mal. 

Cuando se encontraban fuera de la ciudad la orden fue clara, “NO mires detrás de ti, NO te detengas en el valle…”; esta misma orden recibimos de parte de Dios cada vez que nos libra del peligro, de la destrucción. El Señor nos sacó del mundo, nos dio una nueva vida y nueva esperanza. 

Ahora que estamos en Cristo somos nuevas criaturas, todas las cosas viejas que nos dañaron, que nos marcaron, que nos dolieron han pasado y quedado atrás, TODAS, ninguna queda por fuera, todas las cosas son hechas nuevas(2 Corintios 5:17) 

¿Por qué vamos a seguir mirando atrás? 

Quizá Dios nos sacó de una relación porque nos estaba salvando de una muerte segura, no necesariamente física sino espiritual, emocional. Tal vez no conseguimos un trabajo o se nos cerraron oportunidades de negocio que a nuestro parecen eran buenos, sin embargo hay caminos que al hombre parecen perfectos y buenos pero su final es de muerte.

Y nos disgusta no tomar tantas veces ese camino propio, nos cuesta escuchar consejos del padre. Pero qué fiel y justo es nuestro padre que nunca nos abandona.

Todo aquello que ha parecido un fracaso en el ayer, realmente es la mano poderosa del Señor que nos ha tomado y nos ha llevado fuera del peligro, su misericordia está puesta sobre nosotros. 

¡Huyamos pues, no miremos más atrás! Porque grandes cosas tiene preparadas Dios para los que en Él esperan. 

“Porque yo sé los planes que tengo para vosotros” —declara el Señor— planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza

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