A veces no puedes hacerlo solo

Algunas imágenes abruman la vida, algunos episodios empañan nuestra vista. Llegan a nuestra mente y nos toman como prisioneros, cómo esclavos. Tenemos esas experiencias que guardamos bajo llave, de la que nunca jamás vamos a querer hablar.

Toman control en circunstancias que realmente no esperábamos. Y ahora estamos caminando por una calle sin aliento, con lágrimas en las mejillas.

Nos perdemos en momentos que no debemos hacerlo, y saben que es lo peor, que es algo inevitable. La muerte puede ser una muestra de eso, una ridícula y severa depresión que nos está consumiendo por dentro pero que para el resto del mundo todo suele estar bien. O la lista de deudas que nos llevan a una ansiedad, y una serie de cosas que nos descontrolan. 

Hay que aceptarlo, podemos perder el control. 

Entonces, ¿qué hacemos? ¿A dónde se supone que uno va a salvar su vida en caos de este tipo?

Dios entra a tu habitación.

La Gracia desafía la razón y la lógica humana. Y es entonces cuando el amor interrumpe las consecuencias de nuestros actos y nos pone justo frente al padre. Un abrazo enorme cómo un cielo que da descanso y confianza. Una paz no merecida pero que acaricia toda nuestra alma. Una buena noticia en medio de nuestras derrotas y caos.

Ahora vivimos por gracia, y descansamos en el conocimiento de la muerte de Cristo en la cruz que nos ha salvado. 

No es necesario que camines solo, que enfrentes los desafíos, y el día a día en soledad. No es necesario que te abrigues en cosas que solo traen distracción, que solo te aliviará un momento. Yo estoy para ti siempre, siempre.–

Benjy Bula
editor y montajista audiovisual.
Tw: @benjywriter
Blog: https://medium.com/@benjywriter

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