Maravillosa gracia

Si, seguramente que si. Seguramente usted al igual yo, y la señora que está en frente de nosotros nos ha tocado sufrir o en su defecto estamos sufriendo.

En medio de esa situación siempre hay algo por hacer, algo que nos dará el alivio a esa situación, un bálsamo en el problema, en la angustia.

1 Pedro 2:23: «Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente».

Creo que se volvió loco. ¿Quién en su sano juicio se queda callado ante tal atropello? ¿Quién en medio de amenaza guarda silencio?

Se han dado cuenta y han observado bien todo el plano general de toda esta situación. Jesús no hizo lo cotidiano, lo normal al en estas situaciones. El no alzó la voz, ni gritó, ni le sacó los trapitos al sol al otro, no señaló con sus dedos, ni se desquito.

¿Ve usted qué no hizo Jesús?. Él no se desquitó.

¿Se dieron cuenta lo que Jesús sí hizo? Fue a su padre. encomendó su causa al que juzga justamente y, dejó el juicio a Dios. Sabía donde había respuesta. No busco revancha, ni busco pleito, ni pidió explicaciones. 

Si alguna vez alguien ha merecido alguna oportunidad o una revancha ese es Jesús, pero lo más curioso de todo es que El nunca la tomo. persona mereció una buena oportunidad para la revancha, Jesús, pero Él no la tomó. 

Mis rencores y duros sentimientos se vuelven repentinamente infantiles y tan poco que nos vemos sorprendidos al ver el amor de Cristo ha sido grande y misericordioso.

¡Maravillosa Gracia!–

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