¿La tragedia te ocurre constantemente?

La tragedia, un idioma que nunca se estudia.

Las calamidades, las circunstancias, las crisis pueden dejarnos en una posición no muy cómoda, y dejarnos a la deriva sin tener claro qué hacer, que pensar.

La vida y sus dimensiones, los múltiples caminos con sus desiciones, y la historia tiene mucho por contar, y una de ellas es la de José.

La crisis de José

Génesis 47.13

No había pan en toda la tierra, y él hambre era muy grave, por lo que desfalleció de hambre la tierra de Egipto y la tierra de Canaán.

Eso es una verdadera crisis, sin alimento, sin una gota de lluvia durante los últimos dos años. Los animales muriendo por un sol implacable sobre el camino, y la verdad es que no se vislumbraba nada de esperanza. La agricultura no respondía, todo absolutamente todo era una catástrofe a nivel global.

Nos suena muy familiar la situación. Y cuando estamos en esas: ¿Dónde encontramos la fuerza interior para soportar nuestras inseguridades, las tragedias, los desastres? ¿Hasta dónde podemos contar con el respaldo de Dios? ¿Qué pensamos y a quién acudimos en tiempos de necesidad?

Muchas veces nada encaja con nuestros problemas y con los resultados. Maniobramos la vida cómo creemos, tocamos puertas que no son abiertas, búscanos aquel amigo perdido que sigue perdido. Y si, lo intentamos, pero sin resultados favorables. Pero ¿por qué será que siempre terminamos de escoger la última puerta donde está el padre que siempre nos escucha? ¿Porqué nuestra última opción es el amor del padre?

José en su crisis confió en Dios. Cuando fue encarcelando injustamente, creyó en las promesas del padre y cuando fue prosperado sigo confiando.

Las crisis son parte del camino, son pasajes de la vida que nos llama aprender. Nos invita a depositar nuestra ansiedad, nuestras limitaciones.

Confiemos y actuemos. Confía en Dios en aquello que no puedes hacer. Obedece a Dios y haz lo que puedes hacer. No dejes que la tragedia te paralice, no dejes que la crisis aparte tus ojos de su amor. No permitas que la tristeza, el rencor te aleje. Mantén la calma y confía.

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