Heridas

Las heridas tardan en cerrar. Y eso es algo que no es nuevo. En las familias más poderosas, las más humildes y hasta las más famosas que aparecen en la Biblia sufrieron tragedias y circunstancias bien complejas.

Podríamos hacer un trailer y darnos cuenta que Eva fue acusada por Adan, que el muchacho Caín asesinó a su hermano Abel, y así podríamos seguir y darnos cuenta que ese principio en la Biblia es toda una saga de situaciones, atropellos, y tragedias una tras de otra, y que hoy en día nuestra vida, no es ajena a eso.

Nosotros los humanos nos gusta hacer procesos, o seguramente eso nos decimos a diario para conseguir objetivos a futuro. Tratamos de olvidar y sepultar el pasado, esos errores, pero Dios parece que le agrada salpicar el pasado para restaurarnos. 

La sanidad del corazón implica la sanidad del pasado. Es por eso que Dios sacude las cosas y eso no nos gusta, eso nos molesta, nos fastidia terriblemente. No queremos recordar que la familia nos falló, que el amigo nos abandonó, que el pasado nos trató duro. Pero Dios no solo quiere tu corazón, el quiere que tu corazón sea íntegro, limpio y sano. 

Y es que sacar a la luz nos conduce a la sanidad.

Permítele a Dios trabajar en eso doloroso. Abre esas heridas, y dale el dolor al padre. Lo que debes hacer es abrir esas heridas ante la luz para que puedan ser sanadas. 

Dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Romanos 12.2

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