Él siempre está

¿Habrá alguien que sepa ser amigo cuando nuestros bolsillos están rotos? ¿Cuándo nuestra vida pasa por momentos tibios y de abandono? ¿Habrá alguien que, a pesar de nuestras fallas y violentas caídas, persista y quiera seguir con nosotros?

Indudablemente siempre queremos andar con los ganadores. La gente triste, deprimida y perdedora no son personas a las que normalmente nos gusta acercarnos cuando estamos en momentos difíciles. Nos gusta tener personas que nos den salidas, que nos brinden esperanza.

Jesús es un amigo garantizado en todo tiempo. Él entiende por lo que vivimos, por lo que pasamos, en nuestro vivir diario, en nuestra problemática de lo que queremos, deseamos, y esas dificultades que nos saca chispas, allí está Él.

A veces nos enfrascamos tanto en nuestro propio mundo, en nuestra situación que lo único que vemos es un solo norte: nuestro yo. Es que mis amigos no me comprenden, es que mis padres no están conmigo, es que el mundo está al revés, en mi familia todo es hipocresía, estoy solo, pero ¡hay alguien mucho más grande, más fuerte y misericordioso que nos comprende!

Cuando andemos en esos momentos en los que los únicos pensamientos que hacen eco en nuestra mente son de que estamos solos y nadie nos entiende, alcemos nuestra mirada para arriba y pensemos: ¿Será que nuestro padre me entiende? ¿Será que mi mejor amigo Jesús conoce lo que me pasa?

¿A quién tengo en el cielo sino a ti?

Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra.

En cualquier lugar, y situación, Él está ahí, presto para oírnos y para actuar, pero hay que buscarle, hay que ir a su encuentro, charlar con El.

¡Solo hay que confiar en Él!¡

Él siempre está.

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