Debes hacer tu morada en Dios

Todos hemos fracasado. Hemos conocido ese olor desagradable de la derrota. La lluvia mojada del despido injusto de aquel lugar que era nuestro trabajo. Hemos entonado la canción de los: “no”, del: “no se puede ahora”, del: “te llamaremos”, de: “no puedes volver aquí”, y es tan insostenible no tener los ojos llorosos.  Tengo razones suficientes y válidas para estar enojado, tengo demasiados motivos para tener molestia, para romper cosas que veo en  mi camino, mi alma tiene rabia, e intenso dolor. He perdido tiempo, se ha ido todo mi…

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