Consuelo Genuino

Dolor, miedo, fracaso, rechazo, desastre. De eso tenemos mucho en nuestras manos, debajo de la camiseta, en nuestra alma, en nuestro interior. Poseemos recuerdos, imágenes grabadas, voces que nos inquietan por la noche, canciones que nos devuelven nostalgia, lugares que presionan nuestra mente y nombres que hacen llorar.

Desde que se fue. . .

Desde que murió. .

Desde que nos separamos. .

Desde que. . .

Para muchos el tiempo dejó de existir, dejaron de correr por sus sueños, por sus ilusiones, y quedaron marchitos, apagados y vacíos internamente. El miedo los separo de la familia. El dolor es una cortina que atravesamos contra aquello que no queremos experimentar, pero que es inevitable vivir y tristemente seguimos recordando. Pasamos ratos muertos, dándonos por vencido, despreciamos cariño y oportunidades.

Entonces, ¿La vida? ¿Qué hay de ella? ¿Qué nos queda de ella? ¿Vivimos en realidad? ¿O solo respiramos por inercia?

A veces el dolor es miedo concentrado de no salir de la caja de recuerdos, de la silla cómoda llena de insomnios, de sensaciones, de ideas encajonadas. Lo difícil entonces no es sentir dolor, sino seguir con la vida a pesar de ello. No importa las circunstancias que vivas, no importa las veces que tapes el llanto con la almohada, las veces que te caigas, sino las veces en que te levantas del suelo. El suelo no está hecho para ti. No podremos superar el dolor sin una gran ayuda de Dios.

La vida es, lo que tienes al frente, lo que está en el escritorio, el recibo que tiraron debajo de la puerta, es el despertar en cada mañana, es darle sentido a lo que observas cuando amanece, es lo que dibujas hoy para verlo en el futuro, es el abrazo del padre, el reclamo del jefe, la sonrisa de la amiga, el miedo a enamorarse, el valor de decirle que sí; Pero sobre todas las cosas, es entender que detrás de cada cosa vivida hay un regalo de Dios para ti.

No te distraigas, anímate a descubrir la respuesta en medio de todo, la voz y el consuelo de Jesús, ahí habrás encontrado una perla fina, un tesoro escondido. Él te llevará más allá de lo soñado.

No sabemos el mañana, no sabemos que decisiones tendrás que tomar, las oportunidades que llegaran. No importa si los cielos se oscurecen, importa los ojos que observan las estrellas más allá de la oscura noche, no importa si hay fuertes tormentas, importa la forma como las afrontas. Dios está dispuesto a brindar consuelo, a derramar misericordia sobre tu dolor, sobre tus fracasos.

“El Dios de toda consolación, es quien nos consuela en toda tribulación nuestra, para que en el mañana nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. “  2 de corintios 1: 3-5

Fuente: LIFE

Benjy Bula. Editor.
28-01-19

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