¿Cómo puedo Orar?

Tal vez hayas escuchado que orar es importante pero, ¿cómo empiezas?

¿Recuerdas cuando aprendiste a leer? Casi todos aprendemos, en primer lugar, identificando letras y sus sonidos; en segundo lugar, combinando esas letras para formar palabras y, finalmente, combinando las palabras para formar frases y oraciones. Avanzamos de libros ilustrados a libros con capítulos, según mejoraron nuestras destrezas. Sin embargo, comenzamos de manera sencilla—con el alfabeto y el deseo de aprender.

Aprender a orar no es tan diferente. La oración, el acto de comunicar un mensaje a Dios, puede parecer intimidante—¡y solo pensar en orar en público puede paralizarte! Ayuda recordar que cuando oras, te estás dirigiendo a un Dios que te ama y que desea oír lo que tienes que decir.

Solo Empieza

Orar, en su nivel más básico, es sencillamente hablar con Dios. Así que empieza a hablar.

Tus oraciones no recibirán una nota ni se compararán con las de nadie. No tienes que sonar “espiritual” ni citar versículos de la Biblia cuando hablas con Dios. Puedes sencillamente hablar con Dios como si estuvieras hablando con un amigo. Si sientes que no tienes idea de cómo “solo empezar” o que te sientes incómodo mientras hablas con Dios, entonces estás de suerte. La Biblia es una gran fuente para aprender cómo orar. El libro completo de Salmos se compone de todo tipo de oraciones—oraciones de alabanza, pedidos y lamentaciones. Puedes también leer las oraciones del mismo Jesús.

No Dejes de Orar

Una vez que empieces, no dejes de orar. El Apóstol Pablo instruyó a los creyentes en la iglesia de Tesalónica: “…oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”. 

Orar continuamente no es estar arrodillado todo el día ni rezar oración tras oración. Es, más bien, volver tu corazón hacia Dios, someterte a Él, estar dispuesto a tenerlo cerca de ti y a compartir tu vida con Él. Es un continuo reconocimiento de la presencia de Dios en tu vida.

Cualquier momento del día puede ser oportuno para comunicarte con Dios. Puedes rezar mientras caminas, trotas o viajas. Considera objetos familiares que ves diariamente, que ayuden como recordatorios para dar gracias a Dios, alabarlo, o para rezarle por tus parientes o amigos.

Conéctate con Dios a lo largo del día mientras realizas tus tareas rutinarias como cocinar o limpiar. También puedes incorporar la música a tus oraciones, cantando himnos o canciones de alabanza.

También puedes orar mientras trabajas. Por ejemplo, puedes darle gracias a Dios por darte trabajo. Pídele sabiduría para lidiar con colegas, clientes, supervisores y subordinados. Puedes pedirle que te dé creatividad para resolver problemas o para tener el valor de comportarte de manera ética y justa.

Y sí, hasta puedes pedirle que bendiga tu trabajo y te otorgue el éxito. Los cristianos que desempeñan su trabajo con excelencia—sea lo que sea que hagan—glorifican a Dios en el proceso.

Sé Auténtico

Mantén auténticas tus oraciones. Esfuérzate por permanecer honesto y transparente ante Dios. No pretendas ser alguien o algo diferente. Dios nos invita a acudir donde Él en el estado que estamos cuando oramos—con nuestros defectos e imperfecciones.

Cómo Orar

¿Así que quieres aprender a orar? Empieza justo donde estás. Dios espera por ti. Desea escuchar a los suyos.

Empieza y después continúa orando—a lo largo de tu rutina diaria y en cada circunstancia. Reza no solamente por tu cuenta, sino en compañía de otros creyentes—pasados y presentes—cuyas oraciones pueden reforzar las tuyas propias. Ven a Dios como eres, no como piensas que deberías ser.

Existen acrósticos y fórmulas para la “oración efectiva”, pero aprendemos a orar—y a estar en la presencia de Dios—sencillamente orando. ¿Estás listo?

Autor:  Leigh McLeroy


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