TRES BUENAS NOTICIAS SOBRE FE Y RAZON

El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” (CCCFR) de Montevideo (Uruguay) tiene el agrado de comunicarles tres buenas noticias.

1) Gracias a un ingente trabajo de nuestro talentoso colaborador argentino Carlos Caso-Rosendi, desde esta semana los 132 números de la revista “Fe y Razón” publicados hasta el momento han quedado disponibles en dos versiones (HTML y PDF) en el nuevo sitio www.revistafeyrazon.wordpress.com, en la sección Archivo. Así se preservará el resultado de los doce años (2006-2017) de la primera etapa de dicha revista.

 

2) Hemos comenzado a transferir los contenidos del viejo sitio www.feyrazon.org a la sección Hemeroteca del nuevo sitio. Nuestro viejo sitio, creado en 1999, fue uno de los pioneros de la apologética católica de habla hispana en Internet. Allí, sobre todo en el período 1999-2005, publicamos cientos de artículos de distintos autores sobre muchos temas de teología, filosofía, apologética, etc. Al final del proceso de transferencia, casi todos esos artículos estarán disponibles en el nuevo sitio.

3) Dios mediante, el próximo mes de septiembre iniciaremos la segunda época de la revista “Fe y Razón”, publicando el N° 133. A partir de ahora la revista será trimestral (no mensual) e incluirá solamente artículos inéditos, o al menos inéditos en español. Se publicará en cuatro formatos: en papel (rústica) y en tres formatos digitales, Kindle, HTML y PDF. Las versiones rústica y Kindle tendrán costo, mientras que las versiones HTML y PDF seguirán siendo gratuitas. El CCCFR seguirá siendo una entidad sin fines de lucro y nuestro trabajo como autores y directores de la revista seguirá siendo honorario. Los ingresos se utilizarán para cubrir costos. Estamos armando un nuevo equipo de colaboradores y ya hemos reunido a más de una docena de autores (uruguayos, argentinos, españoles y estadounidenses) que aportarán artículos, algunos de ellos de forma periódica y otros de forma esporádica.

 
Sin embargo, esto no quiere decir que la identidad y el método de la educación de la fe hagan de la enseñanza de la Religión propiamente una “ciencia interdisciplinar”. Lo interdisciplinar, por su naturaleza, es lo que resulta del diálogo entre las asignaturas, y concretamente entre los profesores, que se ven animados a profundizar sus propios intereses y mejorar su cualificación profesional y su formación personal. Y a partir de ahí, mejorar las programaciones y los recursos didácticos, el uso de las tecnologías, etc. De esa tarea interdisciplinar resulta un bien para todas las materias de estudio, que pueden verse impulsadas, desde dentro, a ampliar sus horizontes en su servicio a las personas..”

La fe y la razón de por sí no se oponen porque tienen ambas como origen a Dios. Tal es la perspectiva cristiana. Desde ahí cabe perfilar la relación entre fe y cultura, y el papel de la interdisciplinariedad en la educación de la fe.

 

1. Por fe entendemos no una mera teoría intelectual o un mero conjunto de creencias, ritos y reglas morales, sino ante todo una vida que, en el cristianismo, procede del encuentro y la relación con Cristo.

Por razón entendemos, como lo hace el lenguaje común, la facultad humana de discurrir, propia de la inteligencia. Cabe advertir que la razón humana, para poder ser considerada como tal, debe estar abierta a toda la realidad que nos constituye y nos rodea, y ser capaz de valorarla en relación con la totalidad de la persona: no solo su inteligencia, sino también sus afectos, su dimensión social y su apertura a la transcendencia.

En consecuencia, para una adecuada relación entre la fe y la razón, se requiere una “fe vivida”. No serviría una fe “fideísta” (incapaz de argumentar con la razón); como tampoco serviría una fe de tipo racionalista, ni voluntarista, ni puramente sentimental o totalmente dependiente de otros, siendo así que la fe ilumina la inteligencia a la vez que fortalece la voluntad e integra los sentimientos y las relaciones entre las personas.

Por su parte la razón humana –como ha señalado Joseph Ratzinger— hoy necesita ser ampliada, por la tendencia reductiva a quedarse en su dimensión empírica, es decir, en la relación con lo que se ve, se mide y se pesa: la realidad material, que no agota la realidad del hombre y del cosmos. Esta dimensión empírica de la razón constituye el núcleo del método científico y de sus importantes logros, pero es incapaz de responder a las cuestiones profundas que se plantea el ser humano sobre su origen y dignidad, y sobre el sentido de la historia, concretamente de su vida o su destino. Para dialogar con la fe no sirve, pues, una razón meramente empírica o instrumental.

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