Cómo hacer que tu error sea tu maestro

«¡Miserable de mí!», «¡Que me trague la tierra y desaparezca!»…  Estas son algunas de las frases o autoinsultos que se nos ocurren cuando descubrimos que hemos cometido un error. ¿Por qué junto con la salvación Dios no nos dio el regalo de la infalibilidad?, ¿por qué no simplemente hacemos siempre las cosas bien, decimos la palabras correctas y la taradez desaparece de nuestra vida para siempre? Aunque la cantidad de decisiones que toma un adulto puede variar, investigaciones sugieren que el promedio es de 35 mil decisiones conscientes diarias. Eso…

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