Gracias Barranquilla por dejar nacer sobre tu suelo a Esther Forero Celis. Desde ese día hasta el sol de hoy, Esthercita siempre será “la novia de Barranquilla”

La luna de Barranquilla

Tiene una cosa de maravilla

La luna de Barranquilla

Tiene una cosa de maravilla

Eh…

Esa luna lunita.

Esa luna bonita.

Chiquitín, chiquitica

Morenín, morenia

Lunita Barranquillera…

Canciones como estas siempre sonarán en los hogares y mentes de todos los barranquilleros, y de paso preservarán no solo el legado musical de Esthercita Forero, sino que también, mantendrán viva por siempre a “novia de Barranquilla”

Esthercita como muy cariñosamente es recordada, fue la encargada de llevar por primera vez el goce caribeño fuera del país. Una mujer que se convirtió en uno de los iconos más representativos de los curramberos, no solo por sus canciones cantadas a la ciudad que la vio nacer, sino, por el amor indispensable a las fiestas de carnavales, en especial a la noche de guacherna.

Sonriente, divertida, folclórica, carismática y buena bailarina son las palabras que expresan todos aquellos a los que se les pregunta por Esthercita Forero.

Su pasión por el canto comenzó a la temprana edad de los cuatro años, pero su gran BOOM de arranque fue cuando alcanzó los catorce años, justo en ese tiempo, fue cuando se le presentó la oportunidad de debutar en la emisora “La voz de Barranquilla” donde dejó a los panelistas de ese entonces, sorprendidos con su talento.

Pasaron cuatro o cinco años y la niña del canto caribeño empezó adentrarse en el mundo musical, Esther inicio sus giras por el suelo colombiano, y en la capital realizó actuaciones en la media torta, teatros y principales cadenas radiales.

En un abrir y cerrar de ojos, comenzó a realizar giras internacionales, donde se dio a conocer muy bien, donde empezó su carrera y en donde iniciaron los vientos de éxito para la barranquillera.

En los años de 1942 viajó a panamá, donde contó con el apoyo del compositor y pianista Avelino Muñoz, luego en 1945 llega al país vecino, Venezuela, y fue allí donde le presentó a todo el mundo, la música de la costa caribe, orgullosa de sus éxitos voló con rumbo a Santo Domingo, República Dominicana, país donde la Barranquillera compone su primera canción “Santo Domingo” la cual llevó a convertirse en el segundo himno de esta república. Adentrada la época de los años cincuenta, grabó con el también compositor puertorriqueño Rafael Hernández, gracias a estas composiciones la música colombiana logró abrirse paso entre las otras expresiones populares del Caribe. Arribó a Cuba donde obtuvo participación en la orquesta de Pancho Portuondo, pocos años mas tarde en la ciudad de New York, ya todas sus canciones eran conocidas y cantadas por la mayoría de los extranjeros, todo esto gracias a los trabajos discográficos realizados con el pianista y compositor René Touzett.

Esthercita regresa a Colombia luego de casi diez años de recorrido por fuera del país y desde ese entonces comienza a producir con la orquesta del maestro Pacho Galán, Aníbal Velásquez, Clímaco Sarmiento, entre otras, con cantantes de la categoría de Gabriel Romero, Joe Arroyo y Alfredo Gutiérrez.

La currambera quería mostrarle todo su amor a la arenosa, y paso seguido para dicha demostración de afecto y cariño fue la recuperación de una de las festividades de carnaval más gozada por los barranquilleros, “la noche de guacherna”. La Guacherna, un desfile que tuvo apertura y aprobación a inicios del siglo XX, según lo describe el libro Carnaval de Barranquilla, esta, una festividad sin fin que durante unos años pasó al olvido de los rumberos, tuvo regresó en 1974 por “la novia de Barranquilla”. Un desfile que se pasea desde la calle 75 hasta la popular localidad de barrio abajo, y que por siempre estará tan vivo en los costeños como la misma Esthercita Forero.

Esthercita; la novia que se encargó de enamorar día tras día a la Arenosa con sus composiciones, cantos y bailes, un viernes 3 de junio del 2011, en la misma clínica (La Asunción) donde falleció el también cantante amado Joe Arrollo, les dijo adiós a sus carnavales, a sus cantos, a sus familiares y su gran amor, la ciudad de barranquilla.

 

cabe resaltar que la ausencia de esta gran mujer solo es física, pues por siempre y para siempre reinaran en las memorias y corazones de todos los que la escucharon, su voz y todas sus canciones, y sin lugar a duda seguirá siendo por siempre LA NOVIA DE BARRANQUILLA.


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