La vida

La verdad es que usted puede morir antes de acabar este texto y de igual forma, mi persona. No importa si termino de realizar sus sueños, si aun  no ha viajado a los Estados Unidos, si no ha conocido su amor platónico. Esta es una verdad, una realidad igual que el agua, que su familia, que su corazón. Nos guste o no. Nos importe o no. La entendamos o no. En cualquier momento nos puede suceder la realidad de la vida. Puedes continuar las historias si deseas: “un carro sin frenos, un incidente balístico, un ebrio con una arma, una lámpara mal colocada, en fin.

Lo cierto de todo es que se nos olvida algunas cosas importantes. Manejamos una agenda estrecha. Personas que necesitan de nuestra presencia. Pero también convertimos momentos como otro momento cualquiera como otro más. Es otro día dónde vamos a prisa por los quehaceres, por el partido de futbol que tenemos en la noche con los compañeros de universidad, por el parcial que casi no me ha dado tiempo de estudiar, por la cita que tengo con un nuevo cliente, por la enfermedad que tienen mamá y que me tiene preocupado aunque no se lo he sabido mostrar, en fin, mis pensamientos tiene carga de deseos y necesidades que deben ser resueltas.

Son días normales con momentos algo rutinarios donde estamos atrapados en nosotros mismos. Es otro día donde el corre y corre no nos da tiempo para pensar mucho en Dios. Días de mucho vapor, pero no hay nada normal en este día. Pensamos y pasamos el día haciendo que todo funcione correctamente para sobrevivir a otro día. Necesitamos tener el control de cada situación presentada.

Es una locura pasar por alto la vida, creer que tendremos vida para mañana. Creer que hoy es otro día normal para hacer cualquier cosa. “Hoy o mañana iremos a esta o aquella ciudad, pasaremos un año allí, haremos negocios y ganaremos dinero”.

Santiago lo pensó, lo escribió: “Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? ¿Qué es la vida? Somos como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece” (4:13~14).

Cuando lo pensamos suena muy incierto y desconcertante. Pero allí va: ¿Crees que la vida en verdad puede desvanecerse en cualquier instante? ¿O que tal vez termine todo para ti dentro de un momento? ¿0, por el contrario, te sientes muy seguro de tu vida?

Frederick Buechner escribió: “Intelectualmente, todos sabemos que moriremos, pero realmente no lo sabemos en el sentido en que el conocimiento se convierta en una parte de nosotros. Realmente no lo sabemos en el sentido de vivir como si fuera cierto. Por el contrario, tendemos a vivir como si nuestras vidas se prolongasen para siempre”.

Somos muy rápidos al pensar, y sobre todo a olvidar a Dios. ¿Quiénes somos? ¿Quiénes nos creemos? Y aunque le seguimos, le honramos, intentamos obedecerle y seguirle, por momentos somos necios para olvidar que la vida se trata de Dios. La vida se trata de vivir para Dios. Entenderlo hará de la vida que Dios nos dio, algo de más tranquilidad, de vivir de manera correcta.

En 1 Corintios 10:31, leemos: “Ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios”. De eso se trata cada uno de nuestros momentos. ¿Qué significa eso para ti?

Usted necesita sobreponerse a usted mismo. No suena nada, pero nada sencillo el asunto, de hecho es algo bastante duro e incomodo. Quizás en estos momentos la vida para usted es bastante agradable, tranquila y muestre una persona que disfruta de las bendiciones, pero que sigue estando totalmente dispuesto a estar con Dios. O quizá la vida sea difícil en este momento, y todo lo sienta como una lucha. Dios ha permitido que sucedan cosas difíciles en su vida a fin de que usted pueda mostrar al mundo que su Dios es grande y que conocerlo a Él trae paz y alegría.

Usted necesita apreciar cada segundo de vida que tiene, y necesita amar cada situación que pueda tener. Sea buena, agradable o ya sea trágica y de lucha. Ame lo que tiene, lo que ha alcanzado.

Fuente: Generación Jesús

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