¿Alguien imagina una Fórmula 1 sin Ferrari?

Las aguas están revueltas entre las escuderías más fuertes y los nuevos propietarios de la Fórmula 1, el grupo estadounidense Liberty Media, especializado en eventos deportivos y propietario de equipos en diferentes campeonatos. Con sólo un año de experiencia a sus espaldas, en el que se ha quitado de encima a Bernie Ecclestone, durante décadas 'supremo' de la Fórmula 1, ahora se enfrenta a la necesidad de negociar las normas que regirán el certamen a partir de 2021. Y no lo tienen fácil.

De momento, pesa sobre sus cabezas la amenaza lanzada por Sergio Marchionne, el presidente y consejero delegado de Ferrari, de que si no llegaran a un acuerdo, la 'Scudería', la única que ha disputado todos los campeonatos, dejaría la Fórmula 1. Una amenaza que Ecclestone ha hecho el favor de transmitir a Chase Casey, su sucesor bajo el mandato de Liberty Media, advirtiéndole de que no era un farol y que debía ser tomada en cuenta.

Ferrari es una marca mítica que, según los estudios de organizadores y patrocinadores de la Fórmula 1, motiva la asistencia a las carreras o, cuanto menos, a seguirlas por televisión de un 40% de los aficionados. El resto son seguidores de otros equipos y pilotos. El propio Ecclestone ya intentó en 1980 poner en pie un certamen sin Ferrari (con la que se alinearon Renault y Alfa Romeo) y tuvo que abandonar la idea para aceptar el Pacto de la Concordia. Un acuerdo por el que la escudería italiana tiene unas condiciones económicas especiales, entre las cuales un 2,5% de la facturación total del 'circo'. Y, sobre todo, el derecho a veto sobre algunos reglamentos.

Todo esto está ahora en discusión para su revisión a partir del 1 de enero de 2021. En el pacto actual, firmado en 2013, Ferrari pareció más preocupada de asegurarse los mayores ingresos posibles independientemente de cuales fueran sus resultados. Pero no estuvo atenta a la hora de defenderse en la parte tecnológica y Mercedes impuso una reglamentación que tenía perfectamente asumida y que ha dado lugar a dominar durante cuatro años consecutivos. Y ahora le gustaría revertir la situación que le está costando otros ingresos.

Podría hacerlo, proponiendo una nueva reglamentación de motores para privar a Mercedes de la superioridad que tiene. Realmente es eso lo que proponen Chase Casey y Ross Brown, que quieren mantener los mismos motores pero simplificados. Pero ni Ferrari, ni Renault, ni por supuesto Mercedes, lo aceptan porque aseguran que el cambio implicaría un costoso desarrollo. Por eso, la reciente reunión en París de todos los equipos de Fórmula 1, no ha dado resultados. Como mucho, se puede hablar de que se han acercado a establecer un techo de gasto a fin de igualar las posibilidades de todas las escuderías, que al final es fácil de saltarse por parte de los 'grandes.'

La presión sobre los nuevos dirigentes de la Fórmula 1 es alta porque al margen de la necesidad de establecer una nueva norma, McLaren y Aston Martin están esperando conocerla para decidir si construyen sus propios motores para 2021. La primera, para ella misma, una vez finalice su acuerdo con Renault; la segunda, para suministrar a Red Bull si el equipo austriaco no llegara a nuevos acuerdos con Renault o con Honda.


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